Siglo XXI: El esclavismo que viene

25 agosto, 2011 Deja un comentario

Últimamente he retomado unas lecturas que tenía olvidadas desde hace mucho tiempo: las biografías. Siempre es interesante ver las circunstancias donde se forjaron los nombres que perdurarán en el tiempo, así que entre eso y que tengo “multi-releídos” todos los libros de mi biblioteca, me puse al lío. Cubrir, se puede decir que he cubierto casi todos los aspectos del ser humano: la autoridad moral -Gandhi, interesantísimo y recomendable-, la autoridad científica -Marie Curie-, la autoridad en bruto -Hitler, interesantísimo también, y Al Capone-, la autoridad empresario-económica -Aristoteles Onassis-, la autoridad artística –Mozart- y la autoridad política -John Fitzgerald Kennedy-. Se que me dejo alguno en el tintero, me perdone su fantasma, y sólo me falta una autoridad religiosa para completar la cuadratura del círculo.

De todos ellos puedes extraer a poco que se lea con atención dos conclusiones:

  • es necesario mucho esfuerzo para tener éxito
  • todo el mundo tiene luces y sombras.

Pero más que aburrir al personal, me quería centrar en la biografía del presidente americano y su respuesta a 65894_419dace972 unos momentos económicos muy similares a los que se viven hoy día. Si bien la política exterior de Kennedy evidenciaba toda la prepotencia, anticomunismo y sentimiento de superioridad asociados a su origen estadounidense, en su política interior hay un presidente luchador y concienciado, con perlas enormes que los bastardos que controlan hoy día la economía mundial deberían tener presentes. Es por ello que este hombre será recordado por todo el mundo al ojear un libro de Historia -con mayúsculas-, mientras que lo único que recordaremos de los otros es la profesión que ejercían sus madres.

JFK se encontró con una peliaguda situación durante su mandato, una gran recesión económica no comparable a la primera crisis especulativa del 1929  -cien años y no hemos aprendido nada- pero de todas maneras muy grave. Retrocesos enorme en el Producto Interior Bruto del país, la renta per capita y la producción industrial, así como aumento dramático del paro, la inflación y los eternos conflictos raciales del país.

Su salida, la salida valiente de la situación -a comparar con lo que proponen los sinvergüenzas de hoy día- se b507c basó fundamentalmente en ‘realzar la inversión pública para que constituyan un sólido fundamento a la inversión privada, clave de la economía de empresa libre’. Es decir, justo lo contrario a cómo se proponen “acabar” con la crisis los lumbreras del 2000. Para ello, encargó a un grupo de trabajo independiente comandado por un prestigioso catedrático del Instituto Tecnológico de Massachussets, Paul Samuelson, la elaboración de un informe sobre el que trabajar.

Dicho informe proponía, atención, las siguiente medidas para salir de la grave situación:

  • inversión pública aumentada en educación y vivienda –también en defensa, ya sabemos que no pueden ser perfectos-
  • fomento de las obras públicas
  • aumento de la prestación por desempleo y otras necesidades sociales
  • caso de que no se cumplan los objetivos, reducciones de impuestos entre 3 y 4% para las clases bajas.

Con esto, consideraban que la economía se reactivaría por si sola, sin llegar a un proceso inflacionario que se realimentara a si mismo, y que es la situación que tenemos hoy. Pero es que en la puesta de largo de la propuesta ante el Congreso de los EEUU, el plan fue más allá y se incluyeron también:

  • aumento del salario mínimo –en un increíble 25%-
  • construcción masiva de viviendas sociales
  • plan de desarrollo regional.

El resultado es que en menos de medio año, señores analistas actuales, el PNB había aumentado en casi un Ska-P_-_El_Vals_Del_Obrero3% y la recesión había terminado. Curiosamente, Kennedy no se mostraba satisfecho y envidiaba la, entonces,  admirable situación europea, así que dio un paso más en la búsqueda de un índice sostenido de desarrollo sin necesidad de incurrir en un déficit presupuestario. La forma de conseguirlo, discurrió el presidente, no era apretar el gaznate a los pobres, sino… evitar y congelar en lo posible la subida de precios. Por ello, la administración Kennedy y el presidente en persona se enemistó con importantes empresas americanas –sobre todo siderúrgicas- al llegar incluso a la amenaza de retirar las contratas estatales o aplicar las leyes anti-trust si subían los precios. No sólo eso, sino que obligó a los líderes sindicales a negociar subidas moderadas de los salarios de los trabajadores. De entonces viene una famosa caricatura entre los empresarios americanos que rezaba ‘Mi padre siempre me dijo que todos los presidentes eran unos hijos de perra’. Igualito que ahora.Rajoy - Zapatero color

Curiosamente, después de estas medidas la bolsa –siempre, siempre lo mismo, mercados, la bolsa-  registró una sonora caída que hacía presagiar un nuevo “crack del 29”; pero Kennedy, lejos de perder los nervios, deja que la especulación se ajuste por si sola y promulga el próximo paso de su campaña: una extensa reducción de impuestos. De hecho, sus palabras textuales fueron: ‘Una rebaja extensa y profunda tanto en los impuestos de sociedades como sobre la renta personal. Una tasa creadora que dará lugar a más empleos y beneficios, y en su día a más entradas’. ¿Entendéis el concepto, Zapatero y Rajoy de mierda? Evidentemente, en unas cuentas mezquinas la Administración ingresa menos pero ¡oh, cielos! lo compensa con mejoras en la gestión fiscal y una mayor recaudación debido a que más personas tributan, aunque sea en menor cantidad cada una de ellas. No en vano este fue el periodo de expansión económica más largo de todo el siglo… en tiempos de paz.

El siguiente paso en la política de Kennedy fue denominado “el asalto contra la pobreza”, una lucha a fondo. Desgraciadamente, mucha gente poderosa no estaba de acuerdo con este presidente de los humildes y decidió darle dos tiros el 22 de noviembre de 1963, en Dallas. ¿La calle? Elm Street. ¿A qué ahora cobra nuevo significado el título de la saga de películas de Freddy Kruger? Las siguientes reactivaciones económicas siempre han venido de la mano de guerras. El ser humano. Como dice Vanessa DeGeaux en La Mano Negra: ‘Por favor, morid’.

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Los monstruos del mar

13 agosto, 2011 1 comentario

Conociendo mis antecedentes, las más frikis del lugar podrían pensar que la entrada va a dedicarse a una de las primeras películas conocidas del cine kaiju eiga, del monstruo por excelencia, Godzilla. Pero no… hoy hablaremos un poquito de eso que está por debajo de los barcos: el mar, los océanos. Las olas. Y no unas olas cualquiera, de esas que los surfistas de Tarifa cogen con sus tablitas para regocijo de los espectadores, sino de auténticos colosos de agua: las olas solitarias.

Lo primero, una aclaración: las ’rogue waves’ no son tsunamis. Sus mecanismos de formación, desarrollo y peligrosidad  56851b747e90cb9486bb4de72e54ba5e_400_331son completamente distintos. Un tsunami se forma siempre por actividad téctonica y el consiguiente hundimiento del fondo marino, lo que desaloja una cantidad de agua igual a la que ocupe dicho desplazamiento. Su detección en alta mar es tarea complicada porque, a lo sumo, llega a alcanzar los 30 centímetros de altura; el problema es que su longitud de onda puede ser de cientos de kilómetros, y al llegar a zonas costeras la masa total de agua empuja al frente de la ola levántandola desde la base, tomando altura y penetrando en tierra firme debido precisamente a la enorme longitud de onda que llega empujando por detrás. En todo caso, a efectos prácticos es raro que una ola de tsunami alcance más de 20 metros al tocar tierra, pero con todo hay quien afirma que es más peligroso el reflujo que la propia llegada de la masa de agua. Teniendo en cuenta que el más reciente, el de Indonesia, apenas levantó 8 metros se puede uno hacer una ligera idea  de la potencia destructiva de este fenómeno.

Muchísimo más impresionantes -e inhabituales- son los megatsunamis. Estos se deben a corrimientos gigantes de tierra ocasionados por terremotos o bien eventos de impacto, por lo que las proporciones son mucho mayores que en los tsunamis corrientes. Históricamente, incluso se ha considerado que un fenómeno natural de este tipo fue el origen del mito de la Atlántida -más que el superterremoto de Santorini-: hace 10000 años, el Etna provocó una erupción de tal potencia que la ola resultante devastó el mediterráneo al completo.

Hay muy pocas evidencias recientes de megatsunamis y la mayoría de ellos han ocurrido en cuerpos de agua limitados, como es el caso de lagos de gran tamaño. En la edad moderna, sólo tenemos conocimiento de cuatro:

  • Monte Unzen, Japón, 1792. Una explosión volcánica provocó que parte de la montaña se colapsara en el mar. El resultado fue una ola de 100 metros de altura que mató alrededor de 15000 personas
  • Lituya Bay, Alaska, 1958. En este caso el deslizamiento de tierra fue provocado por un terremoto, y produjo la ola de mayor tamaño medida por el ser humano: 525 metros de alto, que arrasó grandes extensiones de bosques en la bahía. Al ser una zona deshabitada, sólo hubo dos víctimas mortales, y como curiosidad dos supervivientes: un padre y su hijo que estaban pescando en el centro de la bahía cuando llegó la ola, que los transportó sanos y salvos a muchos kilómetros de distancia
  • Embalse Vajont, Italia, 1963. La ola en este caso alcanzó los 250 metros, y hubo 2000 muertos
  • Lago Spirit, Estados Unidos, 1980. Este megatsunami estuvo relacionado con la famosa erupción del Monte Santa Helena, y formó olas de 260 metros de alto. Junto con la onda piroclástica procedente del volcán, la devastación en toda la zona fue mayúscula.

Hay evidencias de que el próximo megatsunami podría relacionarse con el volcán Cumbre Vieja, en las Islas Canarias, por-que-se-producen-los-tsumanislas_palmasy  sería por su magnitud mucho mayor que cualquiera de los anteriores. La ola de inicio sería enorme, aunque llegaría a las costas americanas del Atlántico con una altura estimada muy reducida pero aún impresionante: entre 25 y 30 metros, 50 en algunas zonas. Teniendo en cuenta que sólo en la costa Este de Estados Unidos se concentran decenas de millones de personas, y que la ola tardaría apenas 8 horas en cruzar el océano, nos podemos hacer una representación mental aproximada de la tragedia, más cuando un coloso de este tamaño puede penetrar sin problemas 25 kilómetros tierra adentro. También en las Hawaii hay candidatos a semejante “honor”.

Aún así, la verdadera magnitud de un megatsunami se podría comprobar tras el impacto de un asteroide. Aquí, 1280222993_extras_portadilla_1 dependiendo del tamaño del bólido que chocara con el planeta, se podría levantar una verdadera montaña de agua entre 1 y 4 kilómetros de alto -la profundidad del océano- que podría llegar intacta a zonas costeras. Evidentemente las proporciones se disparan y semejante ola penetraría cientos de kilómetros tierra adentro, destruyéndolo básicamente todo. De todas formas, el choque de un meteorito de tal tamaño tendría efectos mucho peores a nivel global, aunque no es el objetivo de esta entrada explicarlo.

Y tras esto ¿cómo hacer atractiva la idea de hablar de un tipo de ola marina que se forma a diario? Bien, quizá una buena forma es tener presente que puede que sean las causantes de muchos naufragios en alta mar. Básicamente y para empezar, son olas que afectan exclusivamente a la superficie marina, como cualquiera de la que nos encontramos en las playas… pero, obviamente, de un tamaño mucho mayor. Los factores que influyen en su formación continúan inexplicados, ya que no pueden atribuir únicamente a la acción del viento, lo que hizo que durante muchos años se dudara de su existencia, aunque el fenómeno ha sido ampliamente cubierto en muchas leyendas del folklore popular.

De hecho, la primera evidencia vino por el impacto de una de estas olas solitarias sobre una plataforma petrolífera 14709que quedó dañada tras la colisión. Estas estructuras en alta mar, así como los barcos de gran tonelaje, son diseñados estructuralmente para aguantar el embate de las olas “normales” durante largos períodos de tiempo mediante fórmulas matemáticas predictivas. Así, se prepara estas construcciones para el desgaste de olas regulares y las olas mayores de tormenta siguiendo un parámetro llamado altura de ola significativa -un promedio de las olas más grandes en un periodo de tiempo determinado-. El problema es que las olas solitarias no son olas normales y, además, según mediciones por satélite se ha comprobado que su aparición es mucho más frecuente de lo que matemáticamente sería predecible. La altura máxima de una ola de tormenta puede sobrepasar de forma excepcional los 15 metros de altura en alta mar, precisamente el tope estimado en los cálculos de construcción de plataformas y barcos; una ola solitaria puede alzarse casi hasta el triple de ese valor -y evidentemente las presiones que ejerce por el propio peso del agua son muchísimo mayores que el punto máximo de resistencia de las estructuras-.

Se estima que existen tres tipos de olas solitarias:

  • Paredes de agua, las únicas de larga duración, que pueden viajar hasta 10 kilómetros a través del océano. Protagonista de la película rogue wavePoseidón, en la cual un transatlántico de lujo en un viaje rutinario se encontraba con uno de estos muros. Precisamente sirve para ejemplificar una de las características de este tipo de olas: puede formarse con un tiempo totalmente en calma, por lo que su aparición es imprevista y el tiempo de reacción mucho menor que durante las tormentas
  • Ola simple
  • Las “Tres Hermanas”. En este caso, tres olas de altura excepcional se levantan una tras la otra. Es un fenómeno que también se produce a escala reducida en los lagos de gran tamaño, y a los 20 o 25 metros que pueden alcanzar se le une una enorme sima entre ola y ola, lo cual puede hundir un barco sea cual sea su tonelaje. También tiene película asociada: La Tormenta Perfecta.

Como se ha comentado, las olas solitarias no tienen por qué encontrarse sólo durante las tormentas, siendo rogue-waveperfectamente posible que aparezcan con el resto del mar en completa calma e incluso en la dirección contraria de la  corriente predominante: pueden haber olas normales y levantarse una ola solitaria gigantesca en sentido contrario. Los motivos siguen siendo un misterio, aunque se ha comprobado que su presencia es mayor en aquellas zonas donde los fuertes vientos de superficie y las corrientes marinas son opuestas –son muy frecuentes en el Golfo de Vizcaya-. En todo caso, hoy día se considera que en la formación de las olas solitarias interviene un fenómeno sorprendente: determinadas olas normales pueden “robar” energía a las olas vecinas y convertirse en estos monstruos, siguiendo los modelos matemáticos de las ecuaciones no lineales de Schrodinger. Sorprendente porque sin intervención externa, en la naturaleza la energía siempre fluye de los sistemas más energéticos a los menos: un trozo de hielo no “roba” frío al ambiente, sino que lo emite y alcanza un estado de equilibrio. En este caso, las olas solitarias contradicen las leyes tradicionales de la termodinámica.

Es difícil encontrar evidencias sólidas de olas solitarias, pero aún así se pueden citar los siguientes:

  • USS Ramapo (1933), trianguló cerca de las islas del Pacífico Sur la ola más grande medida directamente en altadraft_lens14051911module124471381photo_1286463962rogue_wave-thumb mar: 34 metros
  • Queen Mary (1942), fue golpeado de lado por una ola de 28 metros, lo que hizo que escorara 52º… pero aguantó sin volcar
  • SS Edmund Fitzgerald (1975), uno de los que no aguantó el encuentro. Se perdió contacto con él mientras navegaba por el lago Superior, y aunque en un primer momento se pensó que podía haber encallado otro barco, el SS Arthur Anderson fue alcanzado por dos olas gigantes casi al mismo tiempo y en el mismo lugar
  • MS Munchen (1978), perdido en alta mar. Los restos mostraban daños provocados por fuerzas extremas más de 25 metros por encima del nivel del agua
  • Esso Languedoc (1980), un superpetrolero que se encontró con una ola de cerca de 30 metros de altura y pudo fotografiarla
  • Queen Elizabeth 2 (1995), que tuvo la mala suerte de estar en el lugar incorrecto en el momento inadecuado: durante el huracán Luis –jeje- una ola de 29 metros se abalanzó sobre el barco en el Atlántico Norte, que según el capitán tuvo que “surfear” sobre la pared de agua para no hundirse
  • MS Bremen y Caledonian Star (2001). Ambos barcos se toparon con la misma ola gigante de 30 metros, teniendo que ser rescatados porque perdieron todos los instrumentos y la energía tras el brutal impacto.
  • Norwegian Dawn (2005). “Tres Hermanas” de aproximadamente 22 metros chocaron contra el barco, aunque los daños no fueron demasiado graves y se limitaron a rotura de cristales e inundaciones menores.

Si pensáis hacer un crucerito… por cierto, en 2010 en el Mediterráneo tres olas de 8 metros golpearon al MS Louis Majesty en su ruta entre Cartagena y Marsella, provocando dos muertes. Aunque eran mucho menores que las olas solitarias normales, evidencian que pueden formarse en cualquier momento y lugar, y que son peligrosas. Un dato para la esperanza: por su propia naturaleza anómala de ladronas de energía, las olas solitarias gigantes suelen colapsarse en muy poco tiempo y “disolverse” rápidamente. Es un alivio, ¿verdad?

PD: Si visitáis un faro, cuidado que no sea el de Fastnet o el de Eagle Island: el primero fue golpeado por una ola de 48 metros… y el segundo por una que llegó a 66 metros de altura.

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El artista de los anillos

7 abril, 2011 1 comentario

Vaya por delante una cosa: admiro tanto la obra en general de este hombre que no pretendo ser objetivo en esta entrada del blog. Todo el mundo tiene sus filias y sus fobias, pero sin entrar a valorar comparativas con escritores digamos “clásicos”, para mi es uno de los ya no grandes, sino inmensos, del siglo XX.

Estoy hablando, como no podía ser de otra forma, del escritor inglés John Ronald Reuel Tolkien. Nacido por casualidad en Bloemfontain, Sudáfrica (1892) y muerto en Bournemouth, Inglaterra (1973), es el creador de la saga fantástica más real de la historia de la literatura; y aunque algunos se pudieran echar al cuello por esta blasfemia, lo considero sólo un peldaño por debajo de los padres de la mitología griega y romana como Homero, Hesíodo o Plutarco, al menos en cuanto a profundidad de su obra. Evidentemente no pretendo insinuar que la trascendencia histórica de unos y de otro sea ni siquiera comparable, pero en la tarea titánica de inventar algo con base creíble de donde no hay nada no anda demasiado lejos.

Tolkien tuvo una experiencia vital de lo más variado: traslado desde su Sudáfrica natal a Inglaterra por motivos de salud, convertido al catolicismo por su madre, huérfano a temprana edad, enamorado de una chica mayor de su mismo orfanato -con la que acabó casándose después de un tiempo-, graduado con honores en Oxford y miembro del ejército británico en la Gran Guerra. A la vuelta del conflicto por una enfermedad, comenzó a trabajar en lo que sería su auténtica “profesión”: experto en lengua inglesa y en su relación con los idiomas antiguos, tarea en la que alcanzó un notable éxito internacional.

De hecho, precisamente fueron sus estudios lingüísticos, su afición a la poesía y a contar historias lo que le llevó a su faceta como escritor, la que le hizo entrar en la historia. Desde su estancia en las trincheras comenzó el bosquejo de algo que con el tiempo se haría mucho mayor y más importante: la creación de un período ante-histórico que después trataría de encajar con los tiempos históricos que conocemos y vivimos, dentro de un universo complejo y completo con toda la cosmogonía asociada. Mitología, geografía, historia, genealogía, lenguaje… su visión de Arda incluye hasta el más mínimo detalle.

¿Qué es Arda? Se puede decir que es la particular visión del profesor Tolkien del planeta Tierra en épocas pasadas. Una visión, por cierto, muy católica del asunto: aquí no hay ni la más mínima concesión a los evolucionistas de Darwin, sino a dioses que crean otros seres en una suerte de generación espontánea divina. Y, francamente, el conjunto no se resiente en ningún momento, por mucho que en esta Tierra alternativa no hubiera hueco para los dinosaurios -¿o quizá si?- ni bichos de otras épocas. En todo caso, la entrada no es para hablar sobre este maestro de las palabras, sino sobre su colosal obra. Baste decir sobre JRR que era un hombre profundamente ecologista, pacifista, públicamente contrario al racismo con todas sus fuerzas y fervientemente católico. No se puede ser perfecto.

 

La obra de Tolkien era un auténtico caos. En principio, el aburrido profesor de lingüística no pensaba que sus “ejercicios lúdicos léxicos” -sin ir más lejos el élfico es un lenguaje esencialmente real, en el sentido de que sigue todas las normas léxicográficas, semánticas y sintácticas necesarias para ser considerado como tal- pudieran llegar a tener la repercusión que tuvieron después, por lo que sus primeros escritos eran cualquier cosa menos sistemáticos: cuadernos aquí y allá, hojas sueltas, cuentos mezclados con otros cuentos, revisados una y otra vez, ideas inconexas, tramas alternativas… Sin duda, gran parte de lo que hoy conocemos de su obra se debe al mérito de su hijo Christopher Tolkien, que se dedicó a la tarea de recopilar y ordenar todo el vasto fondo manuscrito de su padre.

Aparte, tampoco se molestó en escribir en orden cronológico: El Silmarillion se empezó primero, pero fue abandonado a medio terminar y continuado tras el éxito de El Hobbit y El Señor de los Anillos, aunque su autor nunca lo llegara a ver publicado -se trata de una obra póstuma-. Muchas de las ideas iniciales situadas en el universo de Arda se desecharon o fueron ampliadas con ánimo de desarrollar más alguna parte de la trama, entre las que cabe destacar:

  • Cuentos Perdidos
  • Cuentos Inconclusos de Numenor
  • Los Hijos de Hurin
  • Las Aventuras de Tom Bombadil
  • Las baladas de Beleriand
  • La formación de la Tierra Media
  • El camino perdido y otros escritos
  • El retorno de la Sombra
  • La traición de Isengard
  • La guerra del Anillo
  • El anillo de Morgoth
  • La Guerra de las Joyas
  • Los pueblos de la Tierra Media

En cualquier caso, la obra de JRR Tolkien es muchísimo más amplia, y aparte de los títulos principales o centrados en Arda incluye, entre otros:

  • Hoja de Niggle
  • Egidio, El Granjero de Ham
  • El señor Bliss
  • Roverandom
  • La leyenda de Sigur y Gudrun
  • El herrero de Wootton Mayor.

Igualmente, fue un entusiasta aficionado a la poesía, tanto a nivel de lector como de autor. Cabe citar uno de los primeros poemas que compuso: El viaje de Earendël, la estrella vespertina, porque es el auténtico punto de partida del universo de Arda.

Vamos con los libros principales, la columna vertebral de El Señor de los Anillos.


El Silmarillion

Sin duda alguna, uno de los ejercicios más colosales a nivel de literatura que he tenido el gusto de leer. No es un libro apto para todos los públicos, algo con lo que el propio Tolkien estaba de acuerdo: áspero, profundo en el detalle hasta niveles maniáticos, y poco o nada dinámico. Sin embargo, es una auténtica delicia para el que intenta profundizar en la historia que se nos cuenta después con su obra inmortal. Aquí están la mayoría de respuestas para aquellos que atisbábamos un trasfondo mucho más inmenso tras las páginas de ESDLA, desde el principio de los tiempos hasta el hundimiento de Sauron y la partida de los héroes del anillo. Gracias a que Christopher Tolkien no pensaba igual se pudo disfrutar del libro.

Evidentemente, es imposible realizar un resumen en pocas palabras -y mucho más una saga de películas-, entre otras razones porque las tramas interactúan y se entrelazan unas con otras, abarca un rango temporal casi infinito y presentan muy diferentes estilos narrativos y extensiones. Como pinceladas, digamos que al principio no existía nada, y fue gracias al Hacedor, Eru Ilúvatar -vendría a ser equivalente al Dios cristiano- que surgieron un sinfín de espíritus tremendamente poderosos, los Ainur -o “dioses”- y los Maiar -o “semidioses”-. El poder combinado de unos y otros dio forma al globo terrestre, y muchos hicieron de él su morada: Manwë, el principal, señor del aire; Ulmo, señor de los mares; Aulë, el maestro herrero; Vana, reina de las estrellas; Mandos, el juez; Oromë el cazador, y muchos otros -Tulkas, Nienna, Yavanna, Lorien…-. Además, por supuesto, del contrario: Melkor, el elemento maligno de la narración.

En esencia, la historia va desgranando como estos poderes sobrenaturales se combinan para darle forma al mundo -en el caso de Melkor, para destruirlo y sojuzgarlo a su voluntad-. Así, crean unas inmensas lámparas con la luz celestial que son derribadas por nuestro villano, se trasladan a una morada semidivina llamada Valinor, presencian la llegada de los elfos o “Primeros Nacidos”, reemplazan las lámparas destruidas con dos árboles que también son arruinados por Melkor y Ungoliant -inciso: se trata de uno de los personajes más espectaculares de la obra de Tolkien, un espíritu Maiar con forma de araña monstruosa que está a punto de aniquilar al dios del Mal-, crean el Sol y la Luna…

A partir de este punto la historia se centra esencialmente en los distintos pueblos elfos, tanto los que se trasladan a vivir a la morada de los dioses como los que se quedan en la Tierra Media, sus relaciones -algunas espectacularmente retorcidas, como la de Feanör y las matanzas entre hermanos por culpa de los Silmarils, que le dan nombre al libro- y la llegada de los Segundos Nacidos, los padres de los Hombres. Sin duda, las andanzas de los hijos de Feanör, de Elwë, Fingon, Turgon, Melian la Maia, Luthien… y los humanos Beren, Turin y demás son como para leerlas. La lucha constante contra la maldad de Melkor -Morgoth más tarde- y sus acólitos, la creación de Orcos o Dragones -impagable la presencia de Glaurung o de Ancalagon, aunque este tuviera vida literaria efímera-, la llamada desesperada de socorro del navegante semielfo Earendil ante los propios Valar, la guerra de los Poderes o la separación de Valinor de las esferas mortales son lecturas que merecen la pena. Y, además, deja la historia a punto de caramelo para su continuación con El Señor de los Anillos, aunque antes a modo de prólogo se presente…

 

El Hobbit

Siempre pienso lo mismo: ESDLA es un libro, El Silmarillion una enciclopedia y El Hobbit un cuento. De una extensión considerablemente menor y de un estilo mucho menos académico y más relajado que su predecesor y su sucesor en la línea temporal, sin duda es esencial para entender el acontecimiento principal de la “Tercera Edad” del mundo y, en definitiva, para el fin de los días de los elfos y el advenimiento de nuestro tiempo histórico: el descubrimiento del Anillo Único de Poder, aquel en el que el más fiel seguidor de Melkor, Sauron, puso gran parte de su ser maligno.

Poco misterio argumental podré desvelar: narra las peripecias de un tranquilo hobbit, Bilbo Bolsón, en compañía de unos enanos y un mago un poco loco, Gandalf. Trolls, elfos, arañas, orcos y un encuentro casual que lo cambiaría todo: Gollum y su tesoro. Se lee muy rápido y es muy amenos, aunque si queréis esperar Peter Jackson prepara dos películas basadas en el libro. De aquí pasamos a

 

El Señor de los Anillos

Es, sin duda, la obra de fantasía más importante del pasado siglo. Muy pocas pueden llegar siquiera a ser dignas de comparación, pero su mayor virtud es, precisamente, huir de la fantasía per se para mostrarnos un mundo tan bien construido que bien pudo ser real en algún otro sitio o en algún otro tiempo.

Este si que es una tontería siquiera tratar de resumirlo: creo que las andanzas de Frodo el Hobbit son conocidas por todo el mundo, ya sea en su versión literaria o en su versión peliculera -en la mayoría de casos, en ambas y múltiples veces-. La huida de la Comarca, el Concilio de Rivendel, Gandalf y el Balrog, la ambición de Saruman, el momento Galadriel, el montaraz Aragorn, los Jinetes Negros, los Ents, los Rohirrim, Minas Tirith, el Ojo de Sauron, Ella-Laraña, el Monte del Destino, los Puertos Grises… todo eso forma ya parte del imaginario colectivo. Eso si, me gustaría destacar un par de asuntos que se pasaron por alto:

  • la presencia de Tom Bombadil al principio de la historia. Es sin duda el personaje más extraño de todo el libro, y más por cuanto no se sabe nada acerca de su origen. Hay quien cree que es un espíritu Maiar, aunque yo he pensado muchas veces que se trata del “alter ego” del propio Tolkien
  • los tumularios. Sobre todo, por cierta arma que después se revela vital en otro momento mucho más avanzado.

En todo caso, se trata de un libro extraordinario. Quien busca una cosa ligerita de digerir evidentemente está muerto antes de empezar: hay que leerlo imaginando lo que está impreso, cada letra y cada detalle, meterte de lleno en la historia, o no te atrapará. Esto no es Narnia, con unicornios, leones parlantes, centauros y millones de engendros, ni Hogwarts, ni nada parecido: es un mundo consistente aún en su propia fantasía. Y, sobre todo, te tiene que gustar leer: a mi se me hicieron cortísimas las 1000 páginas, tan cortas que me las he leído muchas veces y he completado con casi toda la bibliografía de su autor.

 

Algún día, dentro de un tiempo, se hablará de la obra de Tolkien como se merece: como la de un clásico al nivel de cualquiera de los mejores. Mientras tanto, y a modo de epílogo, decir que ESDLA sustituyó como mi libro favorito a otro que también tiene su interés: La historia interminable, del genio Michael Ende.

PD: Un par de curiosités: la primera película basada en la obra de Tolkien fue la genial adaptación del 78 a cargo de Ralph Bakshi, que utilizó una original técnica denominada rotoscopia, donde se mezclaban personajes reales “caricaturizados” y mezclados con los dibujos. Y la segunda… ¿os habéis fijado que, en los tres libros, hay un enemigo común: las arañas? Quizá sea debido a que siendo niño a JRR le mordió una tarántula.

 

Con permiso, Saerwën😉

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Aquellos chalados con sus locos cacharros

“¡Aaaaaaaah el ordenador no arrancaaaaa!”

Normal mente este tipo de situaciones se intenta arreglar a la española: se hace varias veces lo mismo -aunque esté comprobado que no sirve-, se insulta a la máquina -la cual sufre terriblemente…- y, si nada de lo anterior funciona, se le dan unos cuantos golpes acompañados de cara de mala leche. Tras lo cual, por supuesto, comprobamos que sigue sin arrancar.

Con los discos duros tan espaciosos que existen hoy en día, tendemos a guardar en el ordenador mucha información valiosa: documentos, aquellas fotos de las que no hay copia, programas, música, películas, contraseñas… Pensamos que están a buen recaudo, y por lo general es así, excepto cuando nuestro equipo empieza a hacer cosas raras; al fin y al cabo, no deja de ser un aparato electrónico como cualquier otro, compuesto por montones de piezas que deben funcionar a la perfección para que el conjunto no se nos muera. Cuando viene el desastre, si no hemos sido precavidos nos toca fastidiarnos de mala manera. Y creedme, antes o después, viene…

Vamos a ver una serie de reglas básicas para estar preparados al 99% para que nos afecte lo menos posible:

 

separa la información. La mayor parte de la gente, cuando se compra un ordenador nuevo, se limita a empezar a meter programas, documentos y demás como quien no quiere la cosa. ¡Mal hecho! Lo primero que todo el mundo debería hacer cuando instala su flamante Windows -o cuando lo enciende recién instaladito- es particionar el disco duro. ¿Que qué significa este palabro? Simplemente, dividirlo en partes separadas, para que en el caso de que el sistema se venga abajo tengamos el problema controlado en solo una de estas divisiones. Como hemos dicho, se puede llevar a cabo durante la instalación del sistema operativo, y lo más inteligente es reservar una partición para el propio S.O. y otra para el resto de la información; si el disco es grande, se puede dividir en S.O.-programas-documentos, aunque esto es menos útil porque si Windows se estropea se pierden todos los datos del registro de los programas aunque estén en otra partición.

Si el S.O. ya está instalado, hay programas muy buenos, sencillos y gratuitos para llevar a cabo esta tarea, como por ejemplo EASEUS Partition Master, Mini Tool Partition Wizard o Paragon Partition Manager. Pero ojo: siempre será más interesante, si podemos, tenerlos en discos duros separados, en previsión de fallos físicos.

 

protege tu equipo. Ya, ya lo se, es más chulo meterte en internet sin perder el tiempo, y así exponerte a los montones de frikis malvados que campan a sus anchas por esos mundos virtuales. No me seas vago, e instala como mínimo:

  • un antivirus que se auto-actualice con frecuencia. Avast, Eset NOD32 o Avira son algunos gratuitos con fama bien ganada
  • un cortafuegos, que es un programa que controla que nada salga ni entre de tu ordenador sin tu permiso por la conexión de internet. Es VITAL para evitar robos de información. Puedes elegir entre Zone Alarm, Comodo Firewall o Agnitum Outpost, entre otros muchos
  • un detector de malware-spyware-troyanos. Muchísimos programas en la red están cargados con otros “espías”, que pueden desde ralentizar el ordenador hasta airear tus datos, pasando por instalación de barras de herramientas coñazo, cambios en el navegador, etc. Sin duda alguna el mejor que hay hoy día es Malwarebytes Anti-malware, aunque puedes optar por Ad-aware, Spybot S&D…
  • no está de más un removedor de troyanos, para esos casos complicados de limpiar con el anterior. Trojan Remover es una muy buena opción.
  • un detector de intrusos en tu red WIFI. Os sorprendería saber lo sencillo que es sacar las claves de una red inalámbrica con un soft como Aircrack-ng o similares. Para ver si tenéis algún vecino listo aprovechando vuestra mensualidad telefónica, instalad Airsnare; si por casualidad detectáis un intruso podéis denunciar, ya que está tipificado como delito. Un par de detalles más: por supuesto, es fundamental proteger con contraseña la WIFI; y siempre que podáis utilizad una red cableada, que es imposible de piratear.

 

usa el sentido común. No por repetirlo deja de ser menos cierto: no descargues archivos sospechosos, no aceptes archivos de desconocidos -como los caramelos del cole-, en definitiva no te fíes. Normalmente, para entrar en tu ordenador necesitan que abras la puerta, salvo que te ataque un auténtico hacker y no un niñato con programas que ha encontrado en Google. Igualmente, si no estás seguro de lo que vas a hacer, no lo hagas.

 

respalda tus datos. Parece obvio, pero casi nadie lo hace: si los tienes por duplicado, puedes perderlos con la tranquilidad de que los vas a recuperar. Si bien puedes hacerlo manualmente, lo más interesante es instalar una utilidad de copia de seguridad: hay una gran oferta, desde lo más sencillo a lo más complicado, pero las dos más renombradas son Acronis True Image y Cobian Backup. Algunos detallitos:

  • puedes programar las copias para que se lleven a cabo cuando más te interese. Dependiendo de lo que uses el ordenador, se recomienda realizar como máximo 1 a la semana, y como mínimo 1 al mes.
  • no hagas la copia en la misma partición de origen. Siempre que puedas, sácala a una unidad de disco distinta. Si es externa, mejor que mejor.
  • si lo que quieres es respaldar un disco duro al completo, también puedes hacerlo. Con esto te aseguras una copia “fantasma” idéntica en todo al original. Es buena idea si los documentos no te importan tanto como mantener la configuración del S.O.: si tienes una imagen completa, podrás restaurar todo exactamente igual que estaba en origen, hasta el más mínimo detalle. Ideal cuando el disco duro empieza a dar síntomas de fallo.

 

– ten siempre a mano un dispositivo de arranque externo, sea USB o CD/DVD. Hay infinidad de ellos, cada uno con unas particularidades:

  • LiveCD de los S.O.: son básicamente CDs que te permiten arrancar un sistema operativo sin instalar nada en el disco duro, para poder realizar tareas de recuperación. Todas las distribuciones Linux principales tienen uno de ellos, algo que también Windows ha copiado.
  • el propio CD/DVD de instalación de Windows: desde XP tienen utilidades de restauración del sistema, cada vez más potentes.
  • un CD/DVD autoarrancable, entre los cuales la estrella absoluta e indiscutible es Hiren’s Boot CD. Aparte de permitir el acceso al disco duro aunque el S.O. esté frito, viene con un sinfín de utilidades para testeo, reparación, formateo, recuperación, etc. Es imprescindible, asume que si no puedes acceder a tu disco con esta herramienta sencillamente puedes tirarlo a la basura.

 

– usa herramientas de recuperación de archivos. De vez en cuando, aunque hayamos sido capaces de ingresar de nuevo al sistema operativo, sufrimos una pérdida considerable de documentos. La primera regla es no instalar nada nuevo: la mayoría de las veces seguirán estando ahí, pero serán inaccesibles por las vías normales. Para ello, antes de que pase, prepárate instalando un programa que te ayude a la recuperación como GetDataBack, Easy Recovery o algo menos profesional como Recuva.

 

– gástate una pasta y contrata una empresa de recuperación profesional. Es el único remedio cuando el disco tiene daños físicos.

 

no uses Windows, que dirían los fanboys de Linux. En todo caso, los discos fallan y ningún sistema operativo está libre de errores.

 

llámame y te lo apaño por un precio de amigo😉.

Categorías:Informática

Sentimiento en mil acordes

31 marzo, 2011 1 comentario

Es un hecho que hay canciones que son capaces de soltarte el grifo si las escuchas en un momento determinado. Ya sea porque te recuerdan tus propias experiencias, tus propias carencias o tu propio yo, es como una droga que, aunque te hace daño en ese momento, buscas con ansia. Los temas más bonitos de la historia de la música, al menos la gran mayoría, son las que escarban en la melancolía, la tristeza, el fracaso o la nostalgia; quizá sea porque a la alegría no hace falta ponerle letra.

Ahí va mi minúscula aportación, sin orden ni concierto -nunca mejor dicho-. Veinticinco canciones que te pueden remover las tripas si suenan cuando no deben:

 

1. It’s the only one you’ve got, 3 Doors Down. Como casi todos los grupos americanos de rock, maltratado sin compasión por las miercadenas musicales de España -y del resto del mundo-, demasiado centradas en promover productos de usar y tirar como Lady Gaga o el niñato Bieber. Es probable que no sean los más glamourosos o que Brad Arnold no tenga la mejor voz del mundo, pero sus letras son como un martillo pilón. Pondría el vídeo, pero es lo que tiene WordPress.com… que no te deja.

Vídeo

Habla de cuando tus miedos te impiden moverte… de cuando estás solo en medio de la multitud, de cuando desperdicias la única vida que tienes. Los americanos dicen “stuck in yourself”, aquí vendría a ser “atrapado en ti mismo”. Me recuerda a mi. M, también me recuerda a ti, y eso duele todavía más.

 

2. Tell me why, Genesis. Probablemente la canción más dura de todas las que he escuchado. Si existe Dios, desde luego debería oírla y responder después unos cuantos “por qué”. Y de paso, mucha gente contestar cómo se puede dormir a pierna suelta cuando la miseria está ahí mismo.

Vídeo

 

3. I will wait for you, Connie Francis. Lo que voy a contar puede parecer ridículo, aunque a mi no me lo parece. En toda mi vida sólo he llorado a lágrima viva con unos dibujos, y tuvo que ser bien talludito con un capítulo de Futurama -serie genial por otra parte-. No es cuestión de entrar en detalles pero el final de aquel en concreto -Ladrido Jurásico-… ufffffffff. A día de hoy todavía me pasa, quizá por eso es el único de toda la serie que no repito. Me permitís que aparte de la canción ponga ese trozo, considerado por muchos el momento más triste en toda la historia de los dibujos animados. ¿Marco? ¿La madre de Bambi? Juas.

Vídeo / Capítulo

PD: Me ha costado mucho más de lo que me hubiera creído volver a recordar esto. Quizá soy demasiado sentimental…

4. Tears in heaven, Eric Clapton. Probablemente la mayoría recuerde que está canción la compuso por aquel oscuro accidente en el que su hijo pequeño cayó al vacío desde la ventana de un cuarto de baño. Siempre me ha caído mal Mano Lenta -su apodo-, pero esta canción me pone los pelos como escarpias. “¿Recordarás mi nombre si te veo en el cielo?“.

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5. Sorry , Buckcherry. Cuando se mete la pata demasiadas veces hay un punto en el cual el daño ya no tiene remedio: se puede pedir perdón, se puede decir lo siento, pero no servirá absolutamente de nada. Tengo amplia experiencia.

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6. Beggin’, Madcon. Me hace gracia como debajo de un tema “de buen rollo”, con una estética tan desenfadada y aparentemente divertidilla se esconda una letra tan contundente.

Video

 

7. Life after you, Daughtry. Que el participante con más talento que ha pasado por American Idol -la versión buena de OT- sea desconocido por estos lares da una idea de la clase de cultura musical que tenemos. Dos discos ya en el mercado, con un estilo similar a otros grupos como Nickelback, Staind o Fuel -también poco cuidados por aquí-, de la banda de Chris Daughtry destacan una voz estupenda, un estilo potente y unas letras que llegan: en este caso, para recordar que si das con la persona correcta la vida puede ser muy sencilla. Y si no… sólo te queda perseguir ese sueño. Si podéis, escuchadlo.

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8. Not ready to make nice, Dixie Chicks. Pues no, no siempre se está preparad@ para hacer lo que se supones que TIENES que hacer, o más bien lo que los demás imponen como normal. A veces uno tiene que seguir su propio camino, que por lo general estará mucho más lleno de piedras que el sencillo. En todo caso, en cada cual está la respuesta de que es más importante: luchar contracorriente o dejarse ir.

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9. Only when I sleep, The Corrs. Hubo una época donde el único descanso lo tenía a la hora de dormir y soñar. A veces el inconsciente te da un descanso y te regala unas horas de fantasía, aunque al despertar la realidad te suelta una patada en toda la cara. Los hermanos irlandeses lo reflejaron bien en esta canción. Y no puedo remediarlo: los violines me pueden, no hay instrumento musical que me guste más.

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10. Until I fall away, Gin Blossoms. Si tuviera que elegir un grupo favorito extranjero sin duda elegiría a estos sureños. Son los únicos -junto con Fito- de los cuales todas las canciones me gustan, absolutamente todas, no soy capaz de encontrar ninguna mala. Es cierto que no a todo el mundo le gusta como canta Robin Wilson, y desde luego no es el tipo de inglés más adecuado para alguien que no controle el idioma, pero cuando lees las letras y las entiendes te das cuenta de lo terriblemente buenos que son. Como no, aquí prácticamente no han sonado nunca, para variar.

Esta es la mejor -o mi mejor-, pero hay muchas otras buenas: Found out about you, Jet Black Sunrise, Competition smile, Follow you down… si alguien escucha sus tres discos, esta entrada habrá servido de algo.

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11. Unforgivable sinner, Lene Marlin. La niña noruega de la voz de terciopelo, un ejemplo de artista que saca un gran trabajo -Playing my game- y prácticamente desaparece. “El futuro no recordará, el pasado no perdona” aparece en la última parte del vídeo para que el pecador no olvide que hay errores que te persiguen durante toda tu vida.

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12. Over you, Daughtry. Segunda de Daughtry en la lista. Esta va sobre esas personas que significan la misma existencia para ti y la capacidad que tienen para destruir tu mundo, si las dejas. Y también, del momento en que te das cuenta de lo estúpido que has sido por amargarte por alguien que te ha dejado marchar, de lo que viene después, cuando ves que no era de color de rosa. Como dice la letra, “no puedo creer que fueras quien me construía y me echaba abajo como una vieja casa abandonada“…

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13. Wherever you will go, The Calling. Un momento la mar de puñetero en la vida de una persona es cuando te das cuenta de que te han sustituido como “la persona más importante para mi”. Pasar a segundo plano no es plato de buen gusto para nadie. Aunque siempre queda la idea de volver, en el fondo la mayoría sabemos que cuando una cosa se acaba, se acaba para siempre. Es un pensamiento triste.

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14. New kid in town, Trisha Yearwood. En la línea de la anterior: hay un nuevo chico en la ciudad, así que tu ya no eres la estrella del equipo; recoge tus cosas y lárgate. Siento que no haya vídeo en Youtube de la versión de Trisha -me gusta mucho su voz-, así que os pongo la de Eagles, que por otra parte son los que compusieron la canción originalmente.

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15. Light on, de David Cook. Otro de los participantes de American Idol injustamente tratados fuera de su país. Un vozarrón que hay que escuchar para creerse. Y respecto a esta canción, hay un trozo que llega al alma que dice “and you don’t know how bad it feels to leave the only one that I have ever believed in“. Porque hay veces que sabes que igual lo mejor para dos personas es desaparecer, pero es tan, tan duro… y duele tanto… que se hace difícil.

En español vendría a decir “y no sabes lo mal que hace sentir apartarte de la única en quien he creído“. Está todo dicho.

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16. Don’t cry, de Guns ‘N’ Roses. Tenía que aparecer, claro. Las despedidas no son fáciles, y aunque puedan significar un nueva oportunidad, en ese momento lo único que eres capaz de ver es la mierda que te acaba de tocar. Por favor, no le digáis a nadie “ya estarás mejor”: entran ganas de estrangular.

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17. Pictures of you, The Last Goodnight. Es probable que lo primero en que piense uno al ver este grupo es la pinta de punkarra que tiene Adam Lambert; sin ir más lejos, a mi me pasó. Esta es su mejor canción, una que habla de los sueños que se rompen por el camino y de lo que nunca será, porque hay cosas que jamás tendremos por mucho que nos esforcemos en ello. Conviene concienciarse lo antes posible.

El vídeo hay que mirarlo bien…

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18. Another day in paradise, Phil Collins. Sólo a veces uno sale de su propio egoísmo y se da cuenta de que hay infinidad de persona cuya vida es un infierno. Canciones como esta ayudan a recordarlo.

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19. Right here waiting, Richard Marx. Para esas ocasiones en las que un mundo entero, real o figuradamente, se interpone entre dos personas. A veces las distancias más grandes no se miden en kilómetros, sino en sentimientos…

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20. Eyes of blue, de Paul Carrack. Compañero de Mike Rutherford -exGenesis- en Mike & The Mechanics, creo que esta es la única canción como solista que se le recuerda, y sólo por eso ya merecería la pena su carrera. Dice la última frase “piensas que no queda nada en tu camino excepto tu mismo, pero yo se que en tu corazón lleno de penas se mantiene viva una esperanza“.

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21. Every breath you take, Police. ¿Hay que añadir algo? Pues eso, que cuando estás pendiente de cada respiración de alguien es porque quieres un “poco” a esa persona. Aunque no se vea. Aunque no importe. Aunque no sirva.

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22. Queen of rain, Roxette. Sueña el sol, reina de la lluvia…

Vídeo

 

23. All I want, Toad The Wet Sprocket. Otra de esas bandas que no entiendo como no son conocidas, y otro de esos cantantes -Glenn Phillips- que sólo los muy fanáticos de la música sabemos quien es. En USA fueron unos ídolos.

Vídeo

 

24. I still haven’t found what I’m looking for, U2. A mi hermano le encantará que meta a los irlandeses de Bono, copón. Pero tienen razón en esta: hay veces que, por mucho que tienes, no encuentras lo que buscas. Y, a veces, resulta que lo tienes justo delante de tus narices, listo para disfrutarlo en cuanto te quites la venda que no te deja ver. Por cierto, menudo temazo.

Vídeo

 

25. Far from over, Rev Theory. Siempre esperando los buenos tiempos, aunque cueste…

Video

 

De regalo. Cold but I’m still here, Evan’s Blue. Esta se sale un poco de la tónica general, por acabar de otra manera: frío, pero todavía sigo aquí. Resistiendo.

Vídeo

Mañana, en español. Felices fiestas.

Categorías:Música

Una imagen vale más que mil palabras

27 marzo, 2011 2 comentarios

 

Dicen que a veces se cumple. El título de la entrada, me refiero. Supongo que en ciertos momentos es más sencillo sintetizar en imágenes lo que, de otra forma, necesitaría miles y miles de palabras para ser descrito. Uno de estos casos son los recuerdos: ¿se puede resumir una vida en unos cuantos pixels? No lo se, pero ahí va mi intento, con la ayuda de Google Maps y su Street View. Pasen y vean.

 

1. Here’s is where I was born, como diría un americano. Aquí empezó todo hace 36 años

 

 

2.  Una lagrimita… casi 33 años transcurrieron aquí, en el barrio de toda la vida. Seguro que no era ni de lejos el más bonito, ni el más cómodo, ni el que tenía mejores vecinos, pero era el mío. La infancia, la adolescencia, el primer amor, todo empezó en Parque del Sur. La recompensa por hacer las cosas mal fue tener que irse.

 

 

3. En una calleja, pequeña, detrás de ese edificio, vivían mi abuela y mi abuelo. En ese hotel -Miramar- trabajaba mi otro abuelo. Mi barrio ha permanecido casi inalterado: la calle de mis abuelos cambió totalmente. Donde vivieron tantos años, ahora hay oficinas y un gran parking. No me gusta verlo.

 

4. Fui a un montón de colegios, de pequeño. Dos guarderías distintas, una año con las monjas y los tres coles que había en mi barrio, por todos los niños que éramos. Igualito que ahora. No me apasionaba, pero siempre he sido buen soldado: hay que hacer lo que hay que hacer. Y, si se puede, hacerlo bien.

 

5. Y después del colegio, el instituto. Yo fui uno de esos niños tontainas de entonces, que estudiaba, que le gustaban los ordenadores, que se iba con los amigos a jugar al baloncesto. Las juergas y el alcohol no vinieron hasta mucho después. Las niñas, nunca. Buenos tiempos, pese a todo.

 

 

6. En esa tiendecita, ahora una mierda llamada “Haunt of the Rage”, es donde empezó la aventura empresarial de mi familia. Una modesta tienda de veinte duros, o bazar, o todo a cien -hoy día son los chinos- comenzaron 15 años de comprar, vender, ayudar, estudiar, jugar al fútbol… que lástima que todo se hiciera tan mal. Y que lástimas de las envidias.

 

7.  Aquí empezó la, posiblemente, mejor etapa de mi vida. Un año en el exilio de Informática, una duda entre Empresariales y Biología… ¿fue la opción correcta? Es probable que no, pero me llevó a conocer cosas que no conocía y que no hubiera cambiado por nada.

 

8. ¿He dicho ya que no soy precisamente un don Juan? La facultad hizo posible que conociera a Eva, mi gran amor. El primero, ya sabéis lo que dicen: si lo recuerdas con cariño, te marca a sangre y fuego, especialmente cuando las cosas no te van bien. ¿El collage? En un partido de baloncesto, viernes, 31 de marzo de 1995 -es sorprendente la cantidad de detalles que uno puede llegar a recordar- le demostré lo que pensaba; en ese portal -donde vivía un gran amigo- me demostró lo que pensaba; y en ese pub nos demostramos lo que pensábamos. A partir de ahí, casi ocho años juntos.

Eres una de las pocas personas a las que le deseo incondicionalmente lo mejor. Tardé mucho tiempo en encontrar otra que también lo mereciera…

 

9. Si iría todo bien, ¡que hasta tenía un trabajo como biólogo! Y era bueno en lo mío, si señor. Trabajo, pareja, futuro… la vida en mis manos. Sienta de maravilla, pero lo bueno no dura.

 

10. Y no duró, claro. En esta puerta ahora cerrada se empezó a ir a la mierda mi carrera laboral y profesional. En el último banco de esa placita se fue a la mierda mi vida sentimental, cuando oí por primera vez eso de “ya no te quiero“. Un golpe.

 

11. Menos mal que es cierto eso de que no hay mal que cien años dure -que duela, ya es otra cuestión-. Si me dicen que iba a terminar trabajando en la ferretería familiar, no me lo hubiera creído… pero entonces me permitió volver a sacar la cabeza del barro. Por el mismo precio, en esta foto se ve el local donde trasladamos el otro negocio. Como no, ahora es un bar… y, además, me embarqué en mi desastrosa primera experiencia empresarial: un asador de pollos. Aún me arrepiento.

 

12. No se muy bien como catalogar esta parte de mi vida. Después de muchos tumbos y muchas tonterías, encontré a una persona que merecía la pena el esfuerzo; empezó muy bien, pero acabó tan mal… y todavía no se exactamente por qué. Supongo que muchos granitos acaban haciendo al final una montaña enorme. En todo caso, con Magda volví a recordar que querer y que te quieran es muy bonito. Nos conocimos en su trabajo, nos dijimos sin palabras que lo intentaríamos juntos en ese pub y nos los confirmamos “haciéndonos novios” -que tiempos- en ese hotel. Es una auténtica pena guardar una sensación primero agridulce y luego de indiferencia hacia alguien que ha significado tanto en tu mundo. Como experiencia, desde luego, no tiene precio.

 

13. Pero la cosa ya iba mal en otros aspectos. Económicamente se llegó a un punto inaguantable -problemas, problemas- que nos obligó a irnos de alquiler. Laboralmente todos los negocios iban fatal. Las desgracias nunca vienen solas, aunque después de vivir con mis padres en un callejón insoportable y ser acogido por unos amigos que, por cosas de la vida, ya no lo son, pude vivir independiente por primera y, de momento, única vez en mi vida. Y ahí escuché por segunda vez “ya no te quiero“.

 

14. La peor semana de mi vida. Recuperándome apenas de la segunda relación que se me moría en las manos, de esos apartamentos vino la peor noticia que podía esperar. En ese hospital lloré como nunca había llorado. Te echo, te echamos, de menos, papi. Sigo llorando, sólo que nadie lo ve.

 

15. De alguna manera hay que intentar curarse, aunque ciertas heridas no cierran nunca. Yo estuve durante una época físicamente en el piso de mi hermano -mentalmente llevo tiempo perdido- y en su pub traté de hacer buena la canción de La Quinta Estación. El sol no regresaba, pero las nubes se iban. Por un rato, al menos.

 

16. Y como dios aprieta, pero no ahoga, me recompensó con una persona a la que no voy a llamar “un ángel” porque se que se cabrearía. Una como quedan pocas, lástima que geográficamente dios se equivocara… en todo caso, gracias, gracias, gracias, nunca podré agradecerte lo bastante que hayas estado y estés ahí. Aunque el asunto entre nosotros sea cualquier cosa menos fácil, a veces merece la pena pasar por ciertas dificultades si el premio es simplemente conocer a una maravilla tan grande como tu.

 

17. Última parada por el momento -aunque espero que vengan muchas más, nuevos lugares, nuevas personas-: el Camino de Santiago. Las formas no fueron las mejores, pero el fondo fue insuperable. Una aventura que nada, salvo lo inevitable, borrará jamás de mi memoria.

 

Tod@s l@s que significáis algo para mi, sin necesidad de que diga quienes porque no hace falta, habéis estado en este recorrido aunque no salgáis. Dedicado a mi familia, los que están y los que ya no, porque aunque se nos olvide con frecuencia decir “os quiero” el sentimiento existe. Parasiempre.


Categorías:Personal

El séptimo arte remake

23 marzo, 2011 1 comentario

Evidentemente, la imaginación ha muerto. Y en el cine, mucho más. ¿Os venís a hacer un pequeño recorrido por algunas de las películas que nos esperan los próximos años? -siempre y cuando superemos el fin del mundo del año 2012, claro está…-. Allá vamos:

 

* Scream 4

Claro que si… ¡vuelve el asesino enmascarado de la toga negra! Confieso que me gustó la primera parte, fue original, pero… por dios, no más, no sigan complicando el argumento con más vueltas inexplicables.

* Piratas del Caribe 4 y 5

Una de las poquísimas sagas que quizá merezca la pena. La puesta al día de las leyendas piratescas de Disney ha dejado tres entregas entretenidas y que se dejan ver, esperemos que la cuarta siga la misma senda y no se convierta en un gran peplum al servicio del histrionismo de Jack Depp… digo, Johnny Sparrow… digo… bueno, ese. La quinta, un misterio.

* Men in black III

Otra salvable si se quiere pasar un rato de comedieta con un buen cubo de palomitas. Nadie va a descubrir el secreto del universo con esta franquicia, pero unas buenas risas seguro que se escapan. Y, claro, permite ver al Príncipe de Bel Air en versión gubernamental.

* Terminator 5

Excesivo, exagerado, repetitivo, agotado… siendo la primera parte un clásico de la ciencia ficción y la segunda una secuela más que digna, ¿por qué seguir maltratando la idea? Entre las películas -cada vez peores- y los bodrios en forma de serie, como las crónicas de Saaarahh Cooonnor (léase con voz de José Luis López Vázquez, qepd), cada vez tienen menos interés. Dejen morir en paz a Skynet y sus exterminadores.

* Dos policías rebeldes 3

Y si con MIB-3 Will Smith puede acertar, con esto patina. Otra vez las payasadas sin gracia de los super-poli-guays-chicos-malos; o sea, otras dos horas de aburrimiento asegurado. Que alguien jubile a Martin Lawrence, gracias.

* Indiana Jones 5

Hay que entenderlo: Harrison Ford tiene necesidad de comer, y es más que probable que Han Solo no vuelva a ponerse a los mandos del Halcón Milenario… en todo caso, se puede envejecer dignamente como Clint Eastwood o seguir haciendo de arqueólogo molón septuagenario. ¿Esta vez habrán extraterrestres de por medio o por fin se versionará aquel estupendo juego de ordenadores donde Indy buscaba el destino de Atlantis? Chi lo sa…

* Jungla de cristal 5

Otro que tal. Yo pensaba que a estas alturas John McClane estaría cómodamente instalado en su despachito, como capitán o teniente de alguna división de la policía de New York, pero se ve que no. El tío se mete hasta las cachas otra vez -lo de cachas es un decir a ciertas edades-, y seguro que salva a un buen montón de gente a base de esfuerzo físico y frases ingeniosas. Felicidades a los seguidores de esta serie, a mi nunca me hizo ninguna gracia.

* Destino final 5

Que pereza más grande comentar esto. Creo que es facilísimo resumir todas las anteriores: Destino Final tuvo un argumento bastante original, desmarcándose un tanto de las típicas películas de terror adolescente -impagable la presencia de Tony Todd A.K.A. Candyman como embalsamador/forense/mensajero de la muerte-, pero las siguiente fueron todas en plan “¡ey, busquemos los accidentes más insólitos que se nos puedan ocurrir!“. Cansa.

* Kill Bill vol.3

Vuelven las serpientes a ocuparse de… ¿de quién? Estupendo, así me quedarán tres por ver. En todo caso, divertido ver a Uma Thurman disfrazarse de pollo fosforito una vez más. Como todo lo de Tarantino, me produce una indiferencia absoluta.

* Independence day 2 y 3

Si, señor, no hay ningún error: míster megalomanía Emmerich va a sacar dos secuelas de “aquello”. Lo que está por comprobar es si habrá aprendido que no tiene ni puta gracia y se dedicará a hacer una película de ciencia ficción seria. La primera parte de ID1, hasta el ataque simultáneo de las naves alien, es sencillamente espectacular; la segunda parte es uno de los mayores bodrios de la historia del cine.

* Jeepers creepers 3

¿De verdad hay productores capaces de aportar pasta gansa para semejante porquería? Uno de los monstruos con mayor potencial narrativo que he visto, convertido en basura. Si la primera era estomagante y la segunda directamente un horror, no quiero ni pensar qué saldrá ahora. Jeepers, creepers

* Superdetective en Hollywood 4

Otra que fue decayeeeeeeendo y haciéndose pesaaaaaada conforme se sucedían las entregas. Dudo muchísimo que el humor noventero sirva hoy en día, pero cosas más raras se han visto. Aunque viendo el historial reciente de Eddie Murphy, la cosa pinta mal. Eso si, vuelve también Judge Reinhold: se agradece ver caras repetidas. Y la banda sonora sólo se puede catalogar como mítica.

* Avatar 2 y 3

Era de esperar, claro. James Cameron no se queda muy atrás respecto a Emmerich en cuanto a auto admiración, y visto el éxito de la primera entrega sólo era cuestión de tiempo que siguiera la historia. Me temo que que Jaimito quiere convertir a los Naa’vi y al planeta Pandora en su particular Star Wars. En todo caso, la primera fue buena, más allá de los revolucionarios efectos especiales: que siga la racha.

* Bridget Jones 3

La gordita cuarentona más anoréxica del mundo regresa a las pantallas, lo que no me queda claro es si seguirán contando con la Zellweger o tendrán que pedirle prestado a Cameron sus efectos para meterle kilos en ese cuerpo escuálido que gasta ahora. No deja de ser una peliculita de andar por casa, que no va a sorprender a nadie pero que seguro tampoco decepciona. ¿Cómo le habrá sentado a Colin Firth el éxito?

* Mission impossible 4

Por favor, Tom: muérete. O deja de hacer películas. Lo que sea, pero no nos tortures más, por compasión. Anda, ponte las alzas otra vez y échate a correr para huir de tus “pensamientos gays”, como algún dibujito que otro acertadamente ha parodiado. Llegué a creer que primer plato, segundo plato y postres de Ethan Hunt finiquitarían el asunto… pero que va. Meeeeec!

* A todo gas 5

La película favorita de los canis y las niñatas que los acompañan. Más coches tuneados, más tíos duros chuletas, más zorronas enseñando teta y toto, y Vin Diesel que vuelve a rescatar el engendro. Evítala a toda costa si no te gusta conducir o tienes un Corsa.

 

Segundas partes

¡Peligro, Will Robinson, peligro! Apretemos bien los machos, que vienen curvas peligrosas. Brrrrrrrrrrrr que miedo. Me limito a citarlas por encima, que conste:

  • Resacón en Las Vegas 2. Como la primera, pero sin la frescura de la primera. Es decir, prescindible al máximo.
  • Kung-Fu Panda 2. Más dibujitos del panda saleroso.
  • Cars 2. Más dibujitos del coche saleroso. Ahora en 3D, acorde con los tiempos.
  • Los mercenarios 2. Claro que si: los viejos rockeros nunca mueren. Sólo se hacen achacosos, fofos y calvos, pero no mueren. Aunque eso no es suficiente para retirarlos…
  • Kick ass 2. Ah, pero ¿había una primera parte?
  • Yo robot 2. Ni siquiera se me puede ocurrir de qué tratará. Si Asimov levantara la cabeza…
  • Hancock 2. Una de las poquísimas que se puede esperar con expectación, aunque en mi opinión la historia quedaba conclusa con la primera parte.
  • Superagente 86 2. Quien sabe, igual con suerte sacan tantas películas como episodios tenía la serie. Eso si, adaptada a los tiempos: es decir, aburrida y light.
  • Infiltrados 2. Pues claro que si. Total, infiltrarse es como montar en bici: una vez y lo recuerdas toda la vida.
  • Monstruoso 2. Hands up, como dicen los yankis. Reconozco mi debilidad por el subgénero de monstruos gigantes -estáis en el blog de un fan de Godzilla- y francamente me gustó la primera parte. Muy mareante el tema de la cámara y un coñazo algún personaje, pero ver “en persona” como un bicho enorme se carga una ciudad y siembra el caos no tiene precio. Matt, no me falles…

Precuelas, remakes y cosas raras

  • X-Men first class. Vuelven nuestro mutis favoritos, ahora con una precuela donde un joven Charles Xavier funda la escuela de mutantes con el equipo original y Magneto de su lado. Francamente, todas me han parecido muy interesantes, así que sólo deseo que sea más de lo mismo.
  • El asombroso Spiderman. O como caralechuga Maguire recibió un patadón y la serie renace con nuevos actores, esperando darle un giro un poco a la manera del hombre murciélago de Gotham. Spiderman siempre fue un superhéroe cachondo, de andar por casa; es de esperar que a la cuarta le pillen el truco.
  • Tomb raider saga. También regresa la protagonista de videojuego más sexy en su momento, a manos -y a morros- de Angelina Jolie. Obviamente, hasta que no sea una abuela no dejarán descansar a esta Indiana Jones femenina.
  • Mad max: furia en la carretera. Como lo leéis: regresa el futuro histriónico donde la peña se da de ostias por unos litros de gasolina. ¿Visión profética 2.0?
  • Karate Kid 2. Segunda parte del remake. Me niego a escribir nada.
  • Pesadilla en Elm Street 2. Segunda parte del remake. Me niego a escribir nada.
  • El cuervo. Remake de la original de Brandon Lee. Lo siento, pero es insuperable: ningún protagonista tendrá jamás el carisma del primer no-muerto vengador. No llueve eternamente…
  • Daredevil reboot. Otra película de superhéroes, otra re-visitación del tema con uno de los menos interesantes de Marvel. Momento kit-kat: ¿para cuándo una de The Authority?
  • Silver surfer. Claro, el personaje era tan llamativo y se le trató tan bien en FF 2 que ahora se programa un spin off. A ver como sale de malparado Norrin Radd y su tabla cósmica en las aventuras galácticas.
  • Soy leyenda, la precuela. Normal: había que explicarle a los tontolabas de donde había salido toda esa caterva de bichos agresivos que perseguían al solitario Will Smith y su perro. Por cierto, ¿no sale muchas veces Will Smith en este post? Es sólo una apreciación personal…
  • Mortal Kombat reboot. Dios mío de mi vida, lo que me quedaba por ver. Por si la primera adaptación del videojuego de peleas versus más sangriento no hubiera sido suficientemente mala, nos castigarán con una puesta al día. Se buscan candidatos para interpretar al dios Raiden.
  • Muñeco diabólico. También se veía venir. Sólo pido una cosa: que continúe Brad Douriff, uno de los actores menos valorados de Hollywood.
  • La historia interminable. Cuidado con esto, porque el libro es uno de los pocos que le puede plantar cara a la obra de Tolkien. Machacado en su paso por las salas de cine de los 80, esperemos que Bastian Baltasar Bux, Atreyu y demás corran mejor suerte en esta ocasión. ¡Y que no quiten a Ygrámul! Una de las que espero con más ilusión, no en vano fue mi libro favorito mucho, mucho tiempo.

¿Algo que os gustaría ver remontado, remezclado y remasterizado? Se admiten apuestas.

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