Inicio > Sin categoría > Siglo XXI: El esclavismo que viene

Siglo XXI: El esclavismo que viene


Últimamente he retomado unas lecturas que tenía olvidadas desde hace mucho tiempo: las biografías. Siempre es interesante ver las circunstancias donde se forjaron los nombres que perdurarán en el tiempo, así que entre eso y que tengo “multi-releídos” todos los libros de mi biblioteca, me puse al lío. Cubrir, se puede decir que he cubierto casi todos los aspectos del ser humano: la autoridad moral -Gandhi, interesantísimo y recomendable-, la autoridad científica -Marie Curie-, la autoridad en bruto -Hitler, interesantísimo también, y Al Capone-, la autoridad empresario-económica -Aristoteles Onassis-, la autoridad artística –Mozart- y la autoridad política -John Fitzgerald Kennedy-. Se que me dejo alguno en el tintero, me perdone su fantasma, y sólo me falta una autoridad religiosa para completar la cuadratura del círculo.

De todos ellos puedes extraer a poco que se lea con atención dos conclusiones:

  • es necesario mucho esfuerzo para tener éxito
  • todo el mundo tiene luces y sombras.

Pero más que aburrir al personal, me quería centrar en la biografía del presidente americano y su respuesta a 65894_419dace972 unos momentos económicos muy similares a los que se viven hoy día. Si bien la política exterior de Kennedy evidenciaba toda la prepotencia, anticomunismo y sentimiento de superioridad asociados a su origen estadounidense, en su política interior hay un presidente luchador y concienciado, con perlas enormes que los bastardos que controlan hoy día la economía mundial deberían tener presentes. Es por ello que este hombre será recordado por todo el mundo al ojear un libro de Historia -con mayúsculas-, mientras que lo único que recordaremos de los otros es la profesión que ejercían sus madres.

JFK se encontró con una peliaguda situación durante su mandato, una gran recesión económica no comparable a la primera crisis especulativa del 1929  -cien años y no hemos aprendido nada- pero de todas maneras muy grave. Retrocesos enorme en el Producto Interior Bruto del país, la renta per capita y la producción industrial, así como aumento dramático del paro, la inflación y los eternos conflictos raciales del país.

Su salida, la salida valiente de la situación -a comparar con lo que proponen los sinvergüenzas de hoy día- se b507c basó fundamentalmente en ‘realzar la inversión pública para que constituyan un sólido fundamento a la inversión privada, clave de la economía de empresa libre’. Es decir, justo lo contrario a cómo se proponen “acabar” con la crisis los lumbreras del 2000. Para ello, encargó a un grupo de trabajo independiente comandado por un prestigioso catedrático del Instituto Tecnológico de Massachussets, Paul Samuelson, la elaboración de un informe sobre el que trabajar.

Dicho informe proponía, atención, las siguiente medidas para salir de la grave situación:

  • inversión pública aumentada en educación y vivienda –también en defensa, ya sabemos que no pueden ser perfectos-
  • fomento de las obras públicas
  • aumento de la prestación por desempleo y otras necesidades sociales
  • caso de que no se cumplan los objetivos, reducciones de impuestos entre 3 y 4% para las clases bajas.

Con esto, consideraban que la economía se reactivaría por si sola, sin llegar a un proceso inflacionario que se realimentara a si mismo, y que es la situación que tenemos hoy. Pero es que en la puesta de largo de la propuesta ante el Congreso de los EEUU, el plan fue más allá y se incluyeron también:

  • aumento del salario mínimo –en un increíble 25%-
  • construcción masiva de viviendas sociales
  • plan de desarrollo regional.

El resultado es que en menos de medio año, señores analistas actuales, el PNB había aumentado en casi un Ska-P_-_El_Vals_Del_Obrero3% y la recesión había terminado. Curiosamente, Kennedy no se mostraba satisfecho y envidiaba la, entonces,  admirable situación europea, así que dio un paso más en la búsqueda de un índice sostenido de desarrollo sin necesidad de incurrir en un déficit presupuestario. La forma de conseguirlo, discurrió el presidente, no era apretar el gaznate a los pobres, sino… evitar y congelar en lo posible la subida de precios. Por ello, la administración Kennedy y el presidente en persona se enemistó con importantes empresas americanas –sobre todo siderúrgicas- al llegar incluso a la amenaza de retirar las contratas estatales o aplicar las leyes anti-trust si subían los precios. No sólo eso, sino que obligó a los líderes sindicales a negociar subidas moderadas de los salarios de los trabajadores. De entonces viene una famosa caricatura entre los empresarios americanos que rezaba ‘Mi padre siempre me dijo que todos los presidentes eran unos hijos de perra’. Igualito que ahora.Rajoy - Zapatero color

Curiosamente, después de estas medidas la bolsa –siempre, siempre lo mismo, mercados, la bolsa-  registró una sonora caída que hacía presagiar un nuevo “crack del 29”; pero Kennedy, lejos de perder los nervios, deja que la especulación se ajuste por si sola y promulga el próximo paso de su campaña: una extensa reducción de impuestos. De hecho, sus palabras textuales fueron: ‘Una rebaja extensa y profunda tanto en los impuestos de sociedades como sobre la renta personal. Una tasa creadora que dará lugar a más empleos y beneficios, y en su día a más entradas’. ¿Entendéis el concepto, Zapatero y Rajoy de mierda? Evidentemente, en unas cuentas mezquinas la Administración ingresa menos pero ¡oh, cielos! lo compensa con mejoras en la gestión fiscal y una mayor recaudación debido a que más personas tributan, aunque sea en menor cantidad cada una de ellas. No en vano este fue el periodo de expansión económica más largo de todo el siglo… en tiempos de paz.

El siguiente paso en la política de Kennedy fue denominado “el asalto contra la pobreza”, una lucha a fondo. Desgraciadamente, mucha gente poderosa no estaba de acuerdo con este presidente de los humildes y decidió darle dos tiros el 22 de noviembre de 1963, en Dallas. ¿La calle? Elm Street. ¿A qué ahora cobra nuevo significado el título de la saga de películas de Freddy Kruger? Las siguientes reactivaciones económicas siempre han venido de la mano de guerras. El ser humano. Como dice Vanessa DeGeaux en La Mano Negra: ‘Por favor, morid’.

jfk-4-3647093pwpdu

Categorías:Sin categoría
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: